Viajé como el orto…
sí, sí… sé que es el título de un famoso blog que se hizo popular solamente por decir lo mal que se viajaba en la Capital Federal, pero a veces vale robar la idea del título y traducirlo a otras situaciones. Por ejemplo: vuelta de Tandil a Mar del Plata. Domingo 20 horas. Empresa: “la del conejito que corre”. Cuestión: asientos rotos que no se reclinaban; gente parada -al menos 10 personas, cuando está prohibido por ley-; ruidos por todos lados; con frío ya que había un hueco directo a la calle; entró en Balcarce cuando no lo debía hacer…¿algo más? ¡Sí! Iba muy rápido el chofer, increíbles tres horas para un micro que salió más tarde y paro en todos lados. ¿Te ha pasado algo por el estilo?

Comentarios
Anggie: ¡Qué boca! je-je… nada te quería comentar que yo también pasé una situación similar. Sobre todo con la gente de esa empresa que vos comentás. Siempre, pero siempre dejan subir pasajeros aunque el micro esté lleno. ¿Hasta cuando?
En Mar del Plata, por lo general, el transporte público, deja mucho que desear, demasiado!!!
Rubén: perdón por la boca! jeje y gracias por el comentario.
José: Coincido!