Las colas y el viento…
En la playa nudista La Escondida, las reglas se hicieron para ser cumplidas al pie de la letra. En esas arenas blancas, ubicadas debajo de los acantilados de Chapadmalal, unos 37 kilómetros al sur de Mar del Plata, ser mirón es visto como si fuera un delito. Pobre de aquel turista que desvíe su mirada hacia un pezón o una cola desprovista de tanga o culote. En ese caso, un empleado del balneario le informará con buenos modales que en ese lugar a las personas se las mira a los ojos y no a sus partes pudendas. Si reincide, será invitado a retirarse. Y si se resiste, llamarán a la policía. ¿Irías a una de estas playas?
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Comentarios
jajaj… me mato el títuloy la señora que sale en el medio de colas todas arrugadas!