Mala vibra

Pienso en alguien, pero no lo voy a nombrar. Pero siempre pasa lo mismo con esa persona. Tirá para todos lados que va ondas negativas. Eso realmente es detestable. Le contás algo y al toque te pone una cara no muy linda que digamos, se hace la desentendida o lo peor de todo, empieza a bostezar. Ahí te dás cuenta de que esa persona tiene envidia, no sirve como compañía y peor, te tira mala onda. ¿Para qué escucharla entonces cuando habla? Y, no hay que pagar con la misma moneda se dice, y eso, hay que ponerlo en práctica. En síntensis, esa mala vibra siempre está presente en nuestro entorno, y nosotros debemos saberla captarla, llevarla con nosotros y terminarla. Es simple, hay que estar atentos. Nada más.
Esto va para todos. Quienes quieran adelgazar deberían reducir las probabilidades de saltearse el desayuno, según recomienda un
Subestimar: valorar una cosa o a una persona en menos de lo que merece o vale. Creo que siempre hay alguien que subestima a otra persona. Es normal. Va casi de la mano de cualquier ser humano. No pensamos nunca que tal o cual persona es capaz de hacer algo de tanta importancia, hasta que lo vemos con el ruedo a cuestas de un proyecto e idea y nos sorprendemos. Sorpresa que no tendría que ser tal (y nos quedaría la cara como la de la foto
“Estamos pidiendo de forma voluntaria a todas las parejas que piensen acerca del impacto que el tamaño de sus familias tendrá sobre el medio ambiente. Y esperamos que aquellos que vean el crecimiento poblacional como un problema decidan no tener más de dos, o tal vez sólo uno, para ayudar a estabilizar la población mundial”
Los argentinos somos opinólogos por naturaleza. Es decir, decimos lo que nos parece según nuestro criterio, y emitimos un juicio de valor sobre determinadas cosas aún sin saber mucho del tema. En resumen, opinólogos. Ahora bien, hay varias que son conocidas a nivel popular, entre ellas se puede citar que “Yabrán está en una isla del Caribe” o que “Hitler está refugiado en el sur argentino”. Perfecto, todos tenemos nuestras propias hipótesis, raras, re-buscadas y hasta incohorentes. Pero,