No tengo tiempo ni para respirar
Creo que es una frase que nos repetimos frecuentemente en este estilo de vida acelerada, dispersa en muchas tareas a la vez y extremadamente competitiva. Según nos relacionamos subjetivamente con el concepto “tiempo”, así se afecta nuestra actitud, productividad y salud cada día, para bien o para mal.
Ser muy rígidas con los hábitos personales fijados por el reloj es una manera de convertirnos en esclavas del tiempo y a tiempo completo. Comenzamos el día en una carrera por vencer horarios, sin priorizar, sino por cumplir.
¿Cómo nos afectan estas sobre exigencias a nosotras y a nuestras relaciones?
Una encuesta revela que el 73% de los ciudadanos considera que es “alto” el nivel de inseguridad. Además, el 65% considera que el problema se agravó en el último año: un 57% admitió haber cambiado la rutina a raíz del delito. Estos fueron los datos que se
Una grupo de investigadores demostraron que los que se preocupan demasiado en sus lugares de trabajo tienen un 46% más de posibilidades de que se dañen sus arterias. Otro, que aumenta en un 32% el riesgo de enfermedades cardiovasculares. En síntesis, el trabajo además de ser una fuente de realización profesional personal y de ingreso económico, tal vez, sea una posible “parca”.

