No tengo tiempo ni para respirar
Creo que es una frase que nos repetimos frecuentemente en este estilo de vida acelerada, dispersa en muchas tareas a la vez y extremadamente competitiva. Según nos relacionamos subjetivamente con el concepto “tiempo”, así se afecta nuestra actitud, productividad y salud cada día, para bien o para mal.
Ser muy rígidas con los hábitos personales fijados por el reloj es una manera de convertirnos en esclavas del tiempo y a tiempo completo. Comenzamos el día en una carrera por vencer horarios, sin priorizar, sino por cumplir.
¿Cómo nos afectan estas sobre exigencias a nosotras y a nuestras relaciones?
Comentarios
La verdad trato de no darle tanta bola al tema tiempo, sino me vuelvooo locaaa!