Infancia
Grato momento de la vida. Es tal vez, si todo acompaña, los años más lindo de la vida. Sin muchas preocupaciones y siendo felices por el solo hecho de serlos… Siempre había algo para divertirse, en este post (gracias a la revista OhLalá!) volvemos a los viejos juegos de la infancia, entre ellos:
El elástico: Principalmente entre chicas, el juego era bastante dificultoso: había que ingeniárselas para no quedar atrapado entre los hilos elásticos. ¿Y si faltaba la encargada de llevarlo?
La soga: Otra difícil y también más femenina (aunque algunos chicos se copaban), podía ser con una soga o dos, para complicar más la cuestión. Los cantitos que acompañaban eran muchísimos, ¿te acordás de alguno?
La escondida: De la mano de la mancha y el poliladron, era uno de los juegos que más gente atraía. Los sentimientos generados eran dos: la adrenalina pura, si te tenías que esconder y la obsesión más las ganas de deschavar a todos si eras quien buscaba.
El Martín Pescador: “¿Me dejará pasar? Pasará, pasará pero ¡el último quedará!” ¿Te acordás de este? No tenía mucho sentido ni tampoco era tan divertido pero la frase era tan pegadiza que es imposible de olvidar.
Estaba la Catalina...: Como ejemplo de todos, todos, los juegos de palmas, la “Catalina”, además de divertido, era ideal para las chicas por el carácter telenovelesco de la historia. También estaba el “Mensú” y… ¿cuál más?
¿Tenés algún juego para agregar?



