Ser malhumorado, no está mal…

A nadie le gusta estar de mal humor o sentirse un gruñón. Sin embargo, parece que un estudio concluyó que este estado de ánimo, aparentemente negativo, da ciertas ventajas a las personas que lo transitan. Según la investigación el mal humor hace que las personas estén más atentas y piensen más claramente, con lo cual toman mejores decisiones en los escenarios complicados.
Al parecer, esto se debe a que el cerebro cambia la estrategia que usa para procesar información de acuerdo al estado de ánimo predominante. En conclusión, las personas más alegres y dicharacheros tienen la ventaja de volverse más creativas. Su buen ánimo los torna más flexibles y adaptables, así como más propensos a trabajar bien en equipo y a ayudar en la dirección del esfuerzo conjunto. Sin embargo, los gruñones se concentran más fácilmente y reflexionan mejor. Gracias a esta ventaja, pueden manejar mucho más eficientemente las situaciones complejas o difíciles.
¿Vos de que lado preferís estar?
