No estoy loca: sólo medito

A la gente que medita ya no la tratan de esotérica ni de loca que habla con las tostadas. La meditación se empezó a aplicar tanto en empresas como en cárceles, tanto en sofisticadas fundaciones internacionales como en gimnasios de barrio.
La meditación ya no es un capítulo inexpugnable del esoterismo. Hoy se debate en los programas de salud en la tele. Las celebridades defienden sus virtudes. Las empresas tienen programas de yoga y meditación —en nuestro país, por ejemplo, lo tomaron el CityBank, la Universidad Di Tella, Boston Consulting Group y Procter and Gamble—. Y existen proyectos ahora mismo para llevarlo a las escuelas.
Meditar no es lo mismo que reflexionar, aunque a veces se use estos términos como sinónimos. Meditar es replegarse sobre sí mismo, tomar distancia de la propia vida, observarse. Meditar es darse cuenta básicamente de que uno no es el que piensa. Uno es otra cosa. La nota completa acá.
Y vos, ¿te tomas tu tiempo para meditar?
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